¿Por qué tantos perjuicios?, ¿por qué no nos dedicamos a
cuidar lo que tenemos?, ¿por qué tanto orgullo?, ¿por qué creemos en la lealtad
de los demás y no en la nuestra propia?, ¿por qué tanta hipocresía?, ¿por qué no
nos limitamos a decir lo que pensamos?, ¿por
qué tratamos de crear una imagen de nosotros mismos totalmente distinta a lo
que verdaderamente somos?, ¿por qué una persona diferente de puertas hacia
dentro y otra de puertas hacia fuera?, ¿por qué nos llegamos a creer el ombligo
del mundo cuando en realidad no somos nada?
Lo cierto es que por aquí estamos de paso, cuatro días contados viviendo en
esta tumba y nos los pasamos juzgando, criticando, mirando mal a quienes
creemos que son peores que nosotros, sin
darle valor a nada hasta que lo perdemos.
La pregunta es: ¿Tiene algún tipo de lógica las cosas que
hacemos? Nos creemos los mejores y somos iguales a todos los demás, ni mejores
ni peores, iguales. Procuramos pensar lo
mínimo para no darnos cuenta de lo que realmente sucede. Vivimos en una sociedad
en la que vale más lo que tienes que lo eres, vivimos en una sociedad en la que
se juzga a la gente por su aspecto físico, por tus gustos, antes que por la
esencia de una persona, su personalidad. Vivimos en una sociedad llena de convencionalismos, una sociedad que nos
dice constantemente que es lo que está bien y que es lo que está mal, qué es lo
normal y que es lo que no lo es. Todo son prejuicios y estereotipos. Todo son
pájaros que tratan de meternos en la cabeza. Y la verdad es que todo son
mentiras.
Sé lo que quieras y cuando quieras. Sólo tú eres el dueño de
ti mismo. Toma tus propias decisiones y nunca dejes de ser tú mismo.
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