domingo, 15 de febrero de 2015

¿Por qué?



¿Por qué tantos perjuicios?, ¿por qué no nos dedicamos a cuidar lo que tenemos?, ¿por qué tanto orgullo?, ¿por qué creemos en la lealtad de los demás y no en la nuestra propia?, ¿por qué tanta hipocresía?, ¿por qué no nos limitamos a decir lo que pensamos?, ¿por qué tratamos de crear una imagen de nosotros mismos totalmente distinta a lo que verdaderamente somos?, ¿por qué una persona diferente de puertas hacia dentro y otra de puertas hacia fuera?, ¿por qué nos llegamos a creer el ombligo del mundo cuando en realidad no somos nada? 

Lo cierto es que por aquí estamos de paso, cuatro días contados viviendo en esta tumba y nos los pasamos juzgando, criticando, mirando mal a quienes creemos que son peores que nosotros, sin darle valor a nada hasta que lo perdemos.

La pregunta es: ¿Tiene algún tipo de lógica las cosas que hacemos? Nos creemos los mejores y somos iguales a todos los demás, ni mejores ni peores, iguales. Procuramos pensar  lo mínimo para no darnos cuenta de lo que realmente sucede. Vivimos en una sociedad en la que vale más lo que tienes que lo eres, vivimos en una sociedad en la que se juzga a la gente por su aspecto físico, por tus gustos, antes que por la esencia de una persona, su personalidad. Vivimos en una sociedad llena de convencionalismos, una sociedad que nos dice constantemente que es lo que está bien y que es lo que está mal, qué es lo normal y que es lo que no lo es. Todo son prejuicios y estereotipos. Todo son pájaros que tratan de meternos en la cabeza. Y la verdad es que todo son mentiras.  

Sé lo que quieras y cuando quieras. Sólo tú eres el dueño de ti mismo. Toma tus propias decisiones y nunca dejes de ser tú mismo.



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